¿Vio Bong Joon-ho la Viridiana de Buñuel? (apuesto a que sí). Porque yo anoche vi la santísima cena del aragonés en la cena de la familia “okupa” del coreano. Brillante e inteligentísima me pareció “Parásitos”, empezando, desde luego, por el título. El título responde a la perfección a la reflexión y escenificación acerca de las sociedades profundamente desiguales en las que vivimos, donde si unos poseen en exceso y otros están completamente desposeídos, el único modo de subsistencia de los segundos es parasitar a los primeros. Desde un punto de vista animal, punto de vista ineludible por otro lado, ese es el equilibrio al que conduce el sistema. Mientras, todos pero particularmente los huéspedes, somos depredadores del organismo superior que nos sostiene a todos. Por cierto que consultando acerca de la etimología de la palabra, ejercicio que os recomiendo encarecidamente practicar con asiduidad acerca de las palabras que usamos, descubro que parásito procede del griego “comensal”. En fin, qué deseable sería poder compartir el banquete sin necesidad de devorarnos, pero parece no logramos abandonar la selva. Y un último apunte. Entre los pequeños detalles altamente metafóricos o significativos que contiene la película (como el propio título) y que, de nuevo, nos resitúa en el reino animal, otro acerca del olor, elemento clave en esta tragedia, o el lugar espacial que ocupan los auténticos protagonistas del film que, por supuesto, son los parásitos y no los huéspedes, y que la cámara muestra con el movimiento de cámara que con tanta inteligencia y maestría abre y cierra la historia. Podría seguir pero  no voy a cobrar por esto, así es que paso a la producción a riesgo de tener que parasitar a alguien. En fin: ¡no os la perdáis!