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Eva Muñoz

~ Periodista y escritora

Eva Muñoz

Archivos de autor: Eva Muñoz

Vuelta a casa

29 lunes Dic 2014

Posted by Eva Muñoz in Una habitación propia

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ai weiwei; xavier dolan; navidad; casa; hospitalet; barcelona; apocalípticos; integrados; mommy

Bodegón en blog Eva Muñoz

24 de diciembre

Ordenar fragmentos dispersos.

Decirle a J.: J., ¿ves?, he actualizado mi blog. Gracias por leerme y por pedirme que lo actualizara.

Entro a ver la exposición de Ai Weiwei en el Palau de la Virreina. No lo tenía previsto. Son las 13.30 y acabo de presentar mi última factura del año en el registro del Institut de Cultura, en otra planta del edificio. No sé nada de este artista salvo que es crítico con el gobierno chino, que una vez cubrió de miles de pipas de cerámica el suelo de la sala de turbinas de la Tate Modern y que está de moda, y sé que albergo el prejuicio de que no sea más que un fenómeno de moda. Pero me gusta. Me gusta él y me gusta la exposición, que me parece muy completa e ilustrativa de lo que hace.

Ai Weiwei es inteligente y sabe mirar pero lo que realmente me fascina es su energía. Weiwei (que creció en campos de trabajo, adonde fueron desterrados sus padres en plena Revolución Cultural, es hijo del poeta Ai Quing) es una fuerza de la naturaleza, con su aspecto robusto, su cabeza esférica, su panza esférica, su barba de chivo o de prócer precomunista; una barba que se afeita, como su cabeza -le afeita un niño- y se pinta los labios de rojo: él mismo elige ser una puta ante la cámara para librarse de la humillación a la que le han sometido en la cárcel.

Ai Weiwei dice: “¿Mi palabra favorita? Acción”.

Dice: “Ser artista implica más un modo de pensar, un modo de ver las cosas; ya no consiste tanto en producir algo”.

Dos frases en apariencia contradictorias. El actúa. Y la acción produce un cambio. Ese cambio, claro, hace ya tiempo que no siempre coincide, ni tiene por qué coincidir, con el objeto artístico entendido en su sentido tradicional. Me quedo con esas dos frases.

25 de diciembre

Despierto el día de Navidad en casa de mis padres. Cuando me he ido, como un ladrón, sin desayunar siquiera, mi madre me lo ha recordado: cuánto tiempo hacía que no dormías en casa de tu madre. Veo a mis padres todas las semanas, incluso más de una vez. Voy a comer a su casa los domingos. Mi madre cuida de mi hijo una tarde a la semana. Y con frecuencia lo dejo a dormir en su casa los viernes o los sábados por la noche. La ausencia de mi hijo, que este año pasa la Navidad con su padre, me pone de nuevo en la posición de hija, como despertarme en la casa familiar. La situación me pide un acuerdo que no siento… Aún no. Hace veinte años que me fui, necesitada como una adolescente -lo era, como tantos otros veinteañeros contemporáneos- de encontrar, más que mi propio camino, mi propia identidad, si acaso no son la misma cosa. Apenas cambié de ciudad. Dejé Hospitalet y me fui a Barcelona. Dejé la periferia y me fui al centro, a la gran ciudad.

Esta mañana, cuando he ido a guardar la cama portátil en la que he dormido en el invernadero (así lo llamamos en la familia pero es uno de esos cobertizos levantados en la terraza), me ha sorprendido el invierno en la cara. El aire era frío y seco y el olor me ha llevado ya no a la infancia en casa de mis padres sino al pueblo castellano de donde procede mi familia paterna. Ha sido un momento hermoso. Brillaba el sol y se veía con nitidez el paisaje de fachadas, azoteas y la torre de la iglesia del centro de Hospitalet. Ese cuadro, entre las decenas de macetas con plantas y flores (algunas tienen flores todo el año) que mi madre cuida con el celo con el que cuida toda su casa era hermoso a pesar de que Hospitalet no es una ciudad hermosa sino mayormente fea o herida y los lugares bonitos que conserva parecen asediados por la fealdad circundante.

26 de diciembre

Leo en Babelia un reportaje que responde al título “Las nuevas letras del dolor”, y aunque no tengo intención de abonarme al masoquismo, me interesa. Habla, sobre todo, de una tal Leslie Jamison, a la que decido que voy a leer, y encuentro frases como ésta: “Las experiencias personales pueden tener un sitio en los ensayos, y eso al final resulta más sencillo que empeñarse en mantenerlo todo separado en compartimentos estancos”. Y también: “(…) se puede escribir sobre sentimientos y dolor y no resultar cursi, ni ñoña, ni morbosa”. La clave está en alcanzar “la precisión, las palabras exactas”. Esa es la clave de la poesía, desde luego. Detesto cuando la gente confunde lo cursi con lo poético. Me parece un despropósito. También dice: “se puede ser abiertamente intelectual y dejar sitio a las emociones”. Y ahí me reconozco. Y esto último: “una de las cosas más atractivas de esta nueva generación es lo poco que parece que le importa cómo va a ser percibida”. Eso, en esta sociedad y siendo mujer, es todo un logro.

Quizá sea el momento de escribir acerca de mi adolescencia y primera juventud. Del tedio, de la decepción, de la desorientación, del dolor… La alegría, la pasión y la risa saldrán de ahí.

29 de diciembre

Anoche fui al cine a ver Mommy, de Xavier Dolan. Soy de las que digo sí, me parece un gran melodrama contemporáneo, con su cuadro vertical y sus excesos dramáticos y formales. ¡Sí, sí, sí!

 

 mommy en blog eva muñoz

La infancia como isla

18 jueves Sep 2014

Posted by Eva Muñoz in Chorlitos' Place, Cine, Una habitación propia

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Jean-Pierre Gorin, Poto and Cabengo; infancia; isla; cine; La noche del cazador; lengua

De Poto and Cabengo a La noche del cazador: sobre la representación de la infancia en el cine

Poto-and-cabengo-0 en Eva Muñoz Periodista, escritora y creadora de contenidos

Publicado en Transit: cine y otros desvíos

En 1977, las hermanas Grace y Virginia Kennedy, gemelas idénticas, seis años de edad, llegaron a las portadas de los periódicos en Estados Unidos. Eran las hijas del matrimonio formado por Tom Kennedy y su esposa Christine, nacida en Alemania. Vivían en un suburbio pobre de San Diego, adonde habían llegado en coche desde la costa Este en busca de trabajo o, dicho en términos americanos, en busca de su oportunidad, un sueño al que Tom y Christine se aferraban con ansiedad. Las niñas alcanzaron los titulares de prensa porque parecían compartir una lengua privada, incomprensible para cualquiera ajeno a ellas. Entendían el inglés y el alemán, los dos idiomas que se hablaban en casa, pero apenas se comunicaban en cualquiera de ellos: habían creado su propio código y, con él, una comunidad a la que sólo ellas pertenecían. Su isla (…)

Poto-and-Cabengo en Eva Muñoz Periodista, escritora y creadora de contenidos

Leer el artículo completo aquí.

Iluminación de Cabeza de Vaca

17 miércoles Sep 2014

Posted by Eva Muñoz in Cultura, Libros

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Cabeza de Vaca, Elena Vilallonga, Entrelineado a Cabeza de Vaca, Haniel Long

Publicado en Cultura/s, La Vanguardia

Reseña Cabeza de Vaca en blog Eva Muñoz

Hacia finales de noviembre de 1548, el barco en el que viaja el caballero español Álvar Núñez Cabeza de Vaca naufraga en las costas de Florida. Él y tres de sus compañeros, desnudos y descalzos, emprenden un viaje hacia el interior del continente americano que les llevará ocho años. La desnudez física anuncia un proceso de despojamiento progresivo de estos cuatro hombres blancos; el viaje, desde luego, no será sólo exterior. La extraordinaria y muy humilde aventura que acontece a estos hombres, y a uno de ellos en particular, es un camino de iluminación, narrado con la sencillez de los místicos por el poeta, autor y editor Haniel Long (Myanmar, 1888-Nuevo México, 1956) en su bello libro Entrelineado a Cabeza de Vaca, que acaba de ser muy justamente vertido al español por Elena Vilallonga (con la complicidad del poeta Jonathan Boulting) y dado a ver la luz en papel (en una preciosa edición que recuerda las antiguas ediciones de Gallimard, cubiertas de papel color crema), por Ediciones de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Si el viaje de aquellos hombres fue dilatadísimo, el relato que de aquel periplo entrelinea Long a partir de los Naufragios y Comentarios que, efectivamente, Álvar Núñez dejó escritos, tiene la condensación propia del poeta (o de determinados poetas), pero sus apenas sesenta páginas son suficientes para conocer lo sustancial que les aconteció y, de hecho, (como expresa Henry Miller en el brillante prólogo que acompaña a la edición) para arrojar una luz en la terrible noche que es la historia de la conquista del continente americano por los europeos, y en la historia del hombre, cuya civilidad suele andar pareja a la pérdida de la gracia.

Long, que en 1929 se trasladó a vivir a México para gozar del espectáculo de las montañas y desiertos, atraído especialmente por los pueblos indígenas que vivían a orillas del Río Bravo, supo reconocer todo ello en los escritos que legó Cabeza de Vaca y decidió “entrelinear” lo que de más singular y valioso creyó que ofrecían, adoptando para ello la voz del propio Álvar Núñez y dándole la forma de una misiva al rey que en realidad nunca fue escrita. Pura justicia poética que nos entrega sentencias como esta: “el poder de salvaguardar la vida en los demás está latente en cada uno de nosotros. Si no lo utilizamos, ese poder desaparece”.

Una muy bella, breve, iluminadora lectura.

cabeza de vaca en blog Eva Muñoz

 

Rapunzel

27 domingo Jul 2014

Posted by Eva Muñoz in Una habitación propia

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poesía, Rapunzel, sexo, texto

Rapunzel en Eva Muñoz

Rapunzel en Eva Muñoz

El sexo en la frente

El sexo entre las cejas

El sexo entre las piernas

Ay, ¡no!, mierda

No está entre las piernas

Está en la cabeza

En mi cráneo

En mi cuarto

Vacío

Como el triángulo

Que te muestro

A distancia.

El sexo en la cabeza

Entre las cejas

Entre ceja y ceja

Entre mano y mano

Las manos vacías

El sexo vacío

¡Mierda!

La cabeza llena

La boca llena

De palabras

También

Que dicen sexo

Y lengua

Porque son lengua

Y texto.

Le pondremos remedio

Hace años que soy una artista del sexo

Que no puta

Ya quisiera

Una artista del texto

Una artista

Una arista

El texto

No dicho

Esas tes que se clavan

En corazón tan sensible como el mío

Más lacerante que un ejercicio de sadomasoquismo

Esas tes que rasgan, pujan, hienden hasta encontrar el camino

Más crueles que cualquier polla, coño o dildo.

A Rapunzel le cortamos el pelo

Y arrancó a hablar

A hablar de sexo

A escribir textos

Que dicen sexo

A escribir textos

Que dicen quiero

Que dicen soy

Soy

A escribir

Escribir

Cortar

Hacer

Crear

Destruir

Dar.

Métete la puta madeja de pelo por donde te quepa

Rapunzel

Yo no la quiero

Yo no tiro las trenzas

Yo me deslizo torre abajo o salto o vuelo o quedo en mis aposentos

Depende

Del caballero

O de la dama

O del humor del cielo

De mi paladar.

 

Aullido laboral

25 miércoles Jun 2014

Posted by Eva Muñoz in Cultura, Economía y Política, Libros

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Barbara Ehrenreich, Por cuatro duros, precariedad laboral

Publicado en Cultura/s, La Vanguardia

Artículo.- «Crecí oyendo decir hasta el hartazgo que el secreto del éxito era ‘trabajar duro’. Nadie me dijo nunca que podías trabajar duro y encontrarte cada vez más hundido en la pobreza y el endeudamiento». Siguiendo la senda de clásicos como Günter Wllraff y su Cabeza de turco, la ensayista y activista estadounidense Barbara Ehrenreich dejó su residencia y su trabajo y, a lo largo de varios meses, desempeñó trabajos no cualificados. El resultado es el demoledor ensayo Por cuatro duros. Cómo (no) apañárselas en Estados Unidos.

Por cuatro duros en blog Eva Muñoz, periodista, escritora y creadora de contenidos

 

Leer artículo completo aquí.

 

La Trini presenta…

22 jueves May 2014

Posted by Eva Muñoz in Chorlitos' Place, Música, Una habitación propia

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Croquetón, Croquetot, cuentacuentos, cuentos, cuentos infantiles, Escola Parc de la Ciutadella, Eva Muñoz, Helena Lizari, La Trini, Trevor ApSimon

… Croquetot!

La Trini somos:

Trevor ApSimon, el organillero-cantante de Barcelona

Helena Lizari, el espíritu danzante de los cuentos y

Eva Muñoz, la autora (siempre asistida de lejos o de cerca, en cuerpo y en alma por el pequeño gran Rodrigo).

Esta es la primera actuación pública de la Trini, para los niños de primero y segundo curso del CEIP Parc de la Ciutadella. Les contamos Croquetot. Pronto vendrán El pajarito del brócoli, El señor planchado y la señora planchada… Consultad en colegios, centros cívicos, bibliotecas y librerías de Barcelona… en teatros, colmados, peluquerías, hospitales, bares, delegaciones de hacienda…

Textura / Trama / Abstracción

16 domingo Mar 2014

Posted by Eva Muñoz in Arte, Cultura, Una habitación propia

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estrany-de la mota, Fede Montornés, Gonzalo Elvira, José Antonio Hernández-Díez, José Damasceno, Meyer Vaisman, Patricia Esquivias, Sara Ramo, Textura/Trama/Abstracción, Wilfredo Prieto

Estrany de la Mota en blog Eva Muñoz

Tres categorías formales: textura, trama, abstracción. ¿Seguro? ¿Qué es una textura sino un tejido, un texto, una narración? ¿Qué es una trama? Lo más interesante de la exposición comisariada por Fede Montornés que se inauguró ayer en la galería Estrany de la Mota es su permanente y espontánea fuga hacia la narratividad a partir de un planteamiento puramente (o tal vez sólo en apariencia) formal. Una fuga íntimamente vinculada a la naturaleza orgánica a la que remiten las formas y los materiales.

Es una propuesta valiente y muy oportuna esta concepción abiertamente formalista, en un momento en que la supuesta o aparente democratización de la expresión artística tiende a reducirla a experiencia de producción y consumo, a práctica fuertemente vinculada a la definición del yo pero más desde una perspectiva de autocontrol y sometimiento a la moda que de ejercicio de libertad e indagación.

Sin embargo, lo que realmente me ha interpelado de la propuesta de Montornés es que, de algún modo, todas aquellas obras y, desde luego, todas ellas vistas en su conjunto, no hacían sino recordarme, desde la abstracción, que somos seres narrativos. Que precisamos de la creación de narraciones (tramas) que nos sostengan y doten de sentido a nuestra experiencia.

Nos las construimos desde luego con la ropa que vestimos (José Antonio Hernández-Díez), pero también la sucesión de delgadísimos trazos verticales, horizontales y oblicuos alternando el color rojo y negro de los cuadros de Gonzalo Elvira que nos remiten a un código binario, a un sistema de cómputo, contienen una narración en ese afán por registrar el tiempo. Y a su vez, esta última tentativa y la forma gráfica que adopta, sugieren al espectador distintas narraciones, alguna de las cuales podría incluso coincidir con la que el artista nos relata a un grupo de asistentes: que esos dibujos dan forma a una lectura, a un trabajo de investigación de índole personal que parte del descubrimiento de un paralelismo entre los sucesos de la Semana Trágica de Barcelona y otros acaecidos en Buenos Aires, ciudad de la que viene y a la que fueron a parar anarquistas de muy distinta procedencia y que han dejado el color de sus banderas en esos trazos, como el número de las leyes que los condenaron o el cómputo del tiempo que pasaron en prisión… Pero nada de eso importa, es decir, todo eso le importa a Gonzalo Elvira y a los protagonistas de aquellas historias y nos concierne a todos, claro, pero lo que de verdad importa es hallar nuestra propia conexión con esas líneas delgadas como individuos vistos desde muy lejos, dese cualquier otro tiempo o lugar…

La escritura, también el trazo del artista sobre una superficie, es siempre una forma de (re)conocimiento. El persistente trazo de Meyer Vaisman tras lo que parecen marcos de puertas y ventanas y que semeja la trama de un tejido, no es sino su firma mil veces repetida en una incesante búsqueda de reconocimiento, probablemente propio y ajeno, lo que a su vez se abre inevitablemente a la narración de su vida, de su circunstancia… o a la de cualquiera de quienes observamos esa búsqueda.

Narraciones hay también tras los remolinos que succionan las fechas de los calendarios de Sara Ramo o tras esa falda, cabellera o pubis tejido por con tiras de las omnipresentes noticias de economía del periódico, tras los trazos que parten de distintos puntos pero reiteradamente confluyen en uno solo de José Damasceno, y en la huella que queda en lo que parece el mantel de papel de una fiesta infantil de cumpleaños (José Antonio Hernández-Díez). También esos mosaicos de Patricia Esquivias me parecen una suerte de modestos diarios personales en los que, pieza a pieza, va dando cuenta de algo, va componiendo una trama que dé a ver el paso de los días, deja un rastro que persista.

El rastro, la necesidad de pautar el espacio, el tiempo, se expande hasta el suelo de la galería (Wilfredo Prieto)…

Encuentro Albor nº 5

22 miércoles Ene 2014

Posted by Eva Muñoz in Cultura, Una habitación propia

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Albor, David Casassas, Jean-Yves Bériou, Misael Ruiz Albarracín, Sandra Pareja

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Lejos aún la primavera, traigo estos versos de Misael Ruiz Albarracín:

LA OPULENCIA en todas sus formas:

la humilde, del jardín,

un pedazo de queso, unos pocos

amigos y un árbol que dé sombra;

la de los dones del cuerpo

y el mundo, la carne rebosante,

las flores que se abren, los manjares

que son festín de la muerte;

la de la mente chispeando entre

dos ideas, una sílaba

que remite como un rayo subterráneo

a todas las palabras de un hombre;

la del silencio y el vacío, la del

aire que apenas se mueve,

la del olvido, la de la vida

sin huella, la de lo nunca dicho

(opulencias)

No lo conocía. Lo escuché el jueves en el Encuentro Albor nº 5: esas veladas de poesía o narrativa que organiza con tan buen hacer Sandra Pareja, también poeta.

Dijeron sus versos Misael, Jean-Yves Bériou y David Casassas. A Casassas no lo escuché, llegué tarde.

Me gustó mucho Misael. Y fue emocionante oírlo recitar. Su poesía despojada, esencial y carnal a un tiempo, la transparencia que se adensa de vida y se estremece.

Luego Jean-Yves, en un registro tan distinto, evocó con grandísima intensidad aquel paisaje de muerte amarillo, arrasado por el sol… Qué curioso, la muerte que en Gamoneda adopta los colores blanco y negro del frío y del luto castellanos en el poeta que lo vierte al francés se presenta con una forma y un color tan distintos y, sin embargo, ahí, en esa violenta certeza se encuentran…

Y nada más. Leerlos. Ya es muy osado lo que he dicho hasta aquí. Pero léanlos. No hay duda en ello: les alcanzará la intensidad.

Visita a una exposición

19 domingo Ene 2014

Posted by Eva Muñoz in Arte, Cultura, Una habitación propia

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estrany-de la mota, hans-peter feldmann, projectesd, Sergi Aguilar

 

Exposición Sergi Aguilar en blog Eva Muñoz

No sé qué fue. Llegué completamente virgen. Por no saber, no sabía ni el nombre del artista cuya exposición iba a ver. Sencillamente, había quedado allí con F. y sentía curiosidad. Bendita curiosidad. Como no conocía a nadie, salvo a F., que hablaba con amigos o conocidos, pude dedicarme tranquilamente a ver lo que se mostraba, primero sin acompañamiento de ninguna clase, luego con la dosis justa de alcohol que, digámoslo así, derriba barreras a la asociación libre. O tal vez simplemente proporciona una agradable y particular distorsión.

Lo cierto es que me sentí bien. De pronto sentí una gran simpatía, cariño, incluso, por la persona que había hecho aquel trabajo, por el artista, vaya. Digo que no sé qué fue y no pretendo que esto constituya ningún tipo de crítica de arte. Esto es mi cuaderno. Mi diario. Por algún motivo que desconozco sentí que quien había construido y dispuesto aquellos objetos y fotografías en aquella sala trataba de cuidarse, cartografiaba de algún modo el espacio, el espacio a habitar, este espacio inhóspito en el que andamos, lo reconocía, lo humanizaba. Sí, no era tanto una cuestión de reconocer como de humanizar, de hacer del entorno algo que cuide y no que agreda. Y ahí, en ese trabajo de cuidarse, no desde el estéril egoísmo contemporáneo sino desde el reconocimiento de la fragilidad propia y de todos nosotros, es donde sentí una honda simpatía, proximidad, por el creador de aquel mundo precario.

¿Fue el uso de un material como la escayola, como me sugirió F., lo que disparó esa percepción del cuidarse en mi interior? Es probable, ¿por qué no? Pero eso, creo, tendría mucho sentido. Y el tamaño de aquellos suaves montículos blancos, la dimensión de todo, en verdad, la pequeña escala, la delgadez de los hilos, la equilibrada disposición de planos y secciones en la pared, y aquella suerte de refugio endeble, de pequeña dimensión también, una maqueta, a escasos centímetros del suelo, que automáticamente me trajo a los labios el título de aquella película, Take Shelter. Pero esto no era un refugio nuclear construido por un hombre neuróticamente asustado. Aquí había alguien tratando de evitar aquel abismo.

El artista es Sergi Aguilar y la galería es Estrany – de la Mota, de donde procede la fotografía de más arriba. Luego acudimos a otra exposición apenas unos números más arriba o más abajo en el mismo pasaje con naranjos del Ensanche. Allí había otra exposición en miniatura, radicalmente distinta, muy bella: una serie de sellos que reproducían desnudos femeninos de grandes pintores dispuestos en una hilera a lo largo de tres de las paredes de la sala de la galería ProjectesD. Me dijo F. que el autor de la obra, Hans-Peter Feldmann, suele llevar a cabo este tipo de trabajos a partir de series de objetos lo que, en su radical diferencia con lo que acabábamos de ver, me hizo traerlo, no obstante, hacia el mismo territorio sensible, pues aquella colección del artista me transmitía esa misma idea de construirse un espacio propio.  Y pensé que en este tiempo precario e inhóspito en el que vivimos, el arte puede o necesita sin duda expresar el dolor y el desasosiego que ello produce, pero también, por fortuna, algunas maneras de sostenerse.

 

Impresiones de salas navideñas

08 miércoles Ene 2014

Posted by Eva Muñoz in Cine, Cultura, Una habitación propia

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blue jasmine, breaking bad, cine, la vie d'adèle, the counselor, walter mitty

Estas Navidades he ido al cine. He visto The Counselor, La Vie d’Adèle, Blue Jasmine y La vida secreta de Walter Mitty. Y tengo pendiente una nueva cita con Fassbender, que repite a las órdenes de Steve McQueen. Impresiones: Pese al prometedor tándem Ridley Scott – Cormac McCarthy, el mejor cine de acción sigue estando hoy en las series de televisión. The Counselor no está a la altura de Breaking Bad, quizá porque carece de personajes con el carisma de Walter White, su impagable esposa, su cuñado o la mujer de éste. Es cierto que las series ofrecen mucho más espacio para construir esos personajes, para permitirles giros (como la otrora moral señora White reconvertida en blanqueadora del dinero de su esposo, ejecutando su nuevo papel con un celo rayano en el desquicie, al extremo de que el tándem, de una situación dramática evoluciona a una que a mí me resulta casi de ópera bufa, pura astracanada). Ese giro del guión y de los personajes, por ejemplo, que siempre asoma y de pronto se deja ver en distintos momentos de la serie, es una de las marcas de la maestría de la serie de Vince Gilligan: esa facilidad para el cambio de registro, del drama, del horror, al humor más o menos negro. No, The Counselor carece de esa flexibilidad y esa riqueza, de esa capacidad para la sorpresa genuina: nada sorprende, todo es demasiado homogéneo, todo va permanente y constantemente en serio, aún a pesar del histrionismo de personajes como el de Bardem, incluso del de Brad Pitt. Pese al despliegue de recursos fílmicos resulta una película aburrida y poblada de estereotipos, remedos de otros personajes o de sí mismos (Bardem) o de personajes algo pálidos (Fassbender). La comparación no es nada ociosa. Tengo la impresión de que The Counselor va demasiado a la zaga de la serie. No de un modo burdo o descarado, no en su trama, pero si en su aliento, su estilo y hasta su geografía, y no despega, ni de la serie ni de sí misma. De hecho, el cameo de Dean Norris (Hank Schrader, agente de la DEA y cuñado de Walter White) al final de la cinta de Ridley Scott, no hace sino confirmar el tributo.

breaking bad en blog Eva Muñoz

The Counselor en blog Eva Muñoz

De la aclamadísima La Vie d’Adéle, de Abdellatif Kechiche, me quedo con Adéle: tan sensible, tan entregada y sincera, tan bella,  y con la interpretación de Adèle Exarchopoulos. Fuera de ella, que resulta realmente excepcional, la película es sólo correcta, aunque tal vez la película sea ella, pues no es sino la vida de Adèle, los dos primeros capítulos de su vida, según reza el título completo, su adolescencia y su primer amor (y desamor), su paso de la adolescencia a la vida adulta, con la herida que ello comporta. Por cierto que un elemento que me interesó mucho fue ver al personaje de Léa Seydoux comportándose como un auténtico machito ante la infidelidad de Adèle: egótica y despiada. Su egotismo no puede tolerar el engaño, le hace sentirse terriblemente insegura, pese a que una intuya que ella le ha sido infiel a Adèle primero (sino en cuerpo, en alma, desde luego, ya la ha abandonado), que ya no quiere esa relación de pareja porque necesita tener a una supuesta igual: un espejo en el que contemplarse, y que, aunque no sea de modo consciente, está utilizando esa infidelidad para librarse de ella, porque ella ya ha elegido otra pareja y otra vida aunque Adèle aún no lo sepa.

La Vie d'Adèle en blog Eva Muñoz

También adoré a Jasmine, la protagonista de la última entrega de Woody Allen. Y a Cate Blanchet, desde luego, que dota a su personaje de un encanto que no veía desde actrices clásicas como cualquiera de las Hepburn. Jasmine es adorable a pesar de, o precisamente por, ser tan terriblemente superficial, mentirosa… ¡pero lo es tan sincera y felizmente!, sin complejos ni complejidades… aparentes. Porque la falla emerge, ya no cuando su marido se arruina (es uno de esos terroristas financieros que nos han hundido a todos), ni siquiera cuando le es infiel (lo ha sido siempre), sino cuando decide abandonarla como esposa. Porque eso es lo que ella es: la perfecta esposa high class, un bien de consumo de lujo, el complemento que todo hombre poderoso precisa a su lado. Por eso, cuando su marido le anuncia que la deja por una jovencita entra en crisis: una crisis de identidad. Y el modo cómo Blanchet sabe hacer convivir a la esposa perfecta y millonaria y ligera como las burbujas de champán y a la mujer a la que se le ha venido encima toda la tramoya, el modo en que esa especie de Mrs. Hyde emerge en medio de la calle o de una conversación o bajo la ducha sin apenas transición es prodigioso; como es acertado el modo en que Allen construye y hace avanzar toda la película, yuxtaponiendo, de forma simple y sin sofisticación, así como en la realidad acontece, tiempos y parejas: el auge y la rotunda caída, el lujo y la falsedad y endeblez que lo sustenta, en una película que es mucho más gestual que reflexiva, como la propia época que retrata, y que entrega una mirada poco amable acerca de la naturaleza humana y la persistencia de nuestras tendencias e inclinaciones.

blue jasmine en blog eva muñoz

Mucho más halagüeña es La vida secreta de Walter Mitty, dirigida por Ben Stiller: una verdadera y gratísima sorpresa, una película felizmente enamorada del cine, del espectáculo, de la sorpresa, de la necesidad de soñar y de darse la oportunidad de realizar los sueños… En fin, de todas esas cosas tan americanas pero llevadas aquí a la pantalla con una gran frescura y mucho talento para la comedia y para el cine. Una película -esta nueva adaptación de un relato breve devenido en clásico- que contiene una abierta crítica nada sesuda (ni pretendidamente) a la virtualidad y a estos tiempos fagocitadores de procesos, oficios, personas y empresas… Por cierto que me encantó el look que regala a los tres tipos listos (es un decir) que van a manejar la transición hacia la versión digital de la mítica revista “Life” (nótese, por favor, la forma abierta y descarada en que se presentan aquí los juegos y los “recados”): gafapastas, con barba poblada e impecable traje sesentero y jerga marketinera. Sí, la verdadera plaga de hoy, disfrazados de modernos pero los auténticos mantenedores del statu quo: que todo cambie para que todo siga igual. Porque, ¿no se lo había dicho?, empiezo a detestar ese look y a los hombrecillos que lo gastan.

walter mitty en blog eva muñoz

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