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Eva Muñoz

~ Periodista y escritora

Eva Muñoz

Publicaciones de la categoría: Cultura

Artículos sobre cultura escritos por Eva Muñoz

«Oriente Medio reclama la voz de las mujeres»

07 sábado Feb 2015

Posted by Eva Muñoz in Cultura, La entrevista, Libros

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El arquitecto del universo, Elif Shafak, Estambul, Sinan

Elif Shafak es hoy la escritora turca más leída. Sus obras han sido traducidas a 40 lenguas y ha recibido diversos galardones de las letras. Es también una cotizada comentarista política. Su nueva novela, El arquitecto del universo, recrea la historia de un arquitecto en la Estambul del siglo XVI.

Elif Shafak en Eva Muñoz blog

Entrevista publicada en el suplemento Cultura/s de La Vanguardia.

Puedes leer la entrevista aquí.

Mi otra tarde con Alejandro Palomas (un díptico o una fotonovela)

22 jueves Ene 2015

Posted by Eva Muñoz in Cultura, La entrevista, Libros, Una habitación propia

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Alejandro Palomas, El tiempo del corazón, familia, Una madre

Del segundo encuentro hace ya casi un año, fue la pasada primavera; del primero hace más de una década. Luego el artículo tardó mucho en publicarse, no se publicó hasta noviembre pasado, y yo he tardado aún más en traerlo aquí junto con la primera entrevista que le hice para componer este díptico y este juego entre nosotros.

Alejandro Palomas_Una madre_en blog Eva Muñoz

Las fotos no dan fe de ello porque (no sé si por azar o porque el editor del artículo quiso mostrar esa otra tarde a la que alude el título con una fotografía de entonces) ambas son de 2002, pero el paso del tiempo le ha sentado bien a Alejandro. Yo creo que nos ha sentado bien a los dos. Otra cosa es lo amable que haya sido en su paso, y en su peso, sobre nuestra piel y nuestros huesos. En su caso ha sido amable. Su rostro es menos afilado que antes, es el de alguien más tranquilo.

El tiempo es implacable o, como poco, es ciego, así es que es mérito nuestro y no del tiempo que nos haya sentado bien. Caben unas cuantas cosas en una década, algunas importantes. Yo creo que los dos escribimos mejor, por ejemplo. Creo que Alejandro es mejor escritor ahora y yo soy mejor periodista. Alejandro reivindicaba no hace mucho en facebook que él no es una familia, que él ha elegido no formar una familia, estar solo. Yo creo, y no es porque tenga especial interés en defender la familia y mantener (o mejor, cultivar) una me parece arduo y mantener la individualidad dentro de una más arduo todavía, que él y Rulfo, su perro, son una familia. Yo también he formado una familia con mi hijo Rodrigo.

Alejandro Palomas_El tiempo del corazón_en blog Eva Muñoz

No son logros menores para estos tiempos que todo lo fagocitan. Démonos la enhorabuena en este 2015 que empieza, Alejandro. También por lo que ha quedado fuera de cuadro.

Hasta la próxima tarde.

Iluminación de Cabeza de Vaca

17 miércoles Sep 2014

Posted by Eva Muñoz in Cultura, Libros

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Cabeza de Vaca, Elena Vilallonga, Entrelineado a Cabeza de Vaca, Haniel Long

Publicado en Cultura/s, La Vanguardia

Reseña Cabeza de Vaca en blog Eva Muñoz

Hacia finales de noviembre de 1548, el barco en el que viaja el caballero español Álvar Núñez Cabeza de Vaca naufraga en las costas de Florida. Él y tres de sus compañeros, desnudos y descalzos, emprenden un viaje hacia el interior del continente americano que les llevará ocho años. La desnudez física anuncia un proceso de despojamiento progresivo de estos cuatro hombres blancos; el viaje, desde luego, no será sólo exterior. La extraordinaria y muy humilde aventura que acontece a estos hombres, y a uno de ellos en particular, es un camino de iluminación, narrado con la sencillez de los místicos por el poeta, autor y editor Haniel Long (Myanmar, 1888-Nuevo México, 1956) en su bello libro Entrelineado a Cabeza de Vaca, que acaba de ser muy justamente vertido al español por Elena Vilallonga (con la complicidad del poeta Jonathan Boulting) y dado a ver la luz en papel (en una preciosa edición que recuerda las antiguas ediciones de Gallimard, cubiertas de papel color crema), por Ediciones de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Si el viaje de aquellos hombres fue dilatadísimo, el relato que de aquel periplo entrelinea Long a partir de los Naufragios y Comentarios que, efectivamente, Álvar Núñez dejó escritos, tiene la condensación propia del poeta (o de determinados poetas), pero sus apenas sesenta páginas son suficientes para conocer lo sustancial que les aconteció y, de hecho, (como expresa Henry Miller en el brillante prólogo que acompaña a la edición) para arrojar una luz en la terrible noche que es la historia de la conquista del continente americano por los europeos, y en la historia del hombre, cuya civilidad suele andar pareja a la pérdida de la gracia.

Long, que en 1929 se trasladó a vivir a México para gozar del espectáculo de las montañas y desiertos, atraído especialmente por los pueblos indígenas que vivían a orillas del Río Bravo, supo reconocer todo ello en los escritos que legó Cabeza de Vaca y decidió “entrelinear” lo que de más singular y valioso creyó que ofrecían, adoptando para ello la voz del propio Álvar Núñez y dándole la forma de una misiva al rey que en realidad nunca fue escrita. Pura justicia poética que nos entrega sentencias como esta: “el poder de salvaguardar la vida en los demás está latente en cada uno de nosotros. Si no lo utilizamos, ese poder desaparece”.

Una muy bella, breve, iluminadora lectura.

cabeza de vaca en blog Eva Muñoz

 

Aullido laboral

25 miércoles Jun 2014

Posted by Eva Muñoz in Cultura, Economía y Política, Libros

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Barbara Ehrenreich, Por cuatro duros, precariedad laboral

Publicado en Cultura/s, La Vanguardia

Artículo.- «Crecí oyendo decir hasta el hartazgo que el secreto del éxito era ‘trabajar duro’. Nadie me dijo nunca que podías trabajar duro y encontrarte cada vez más hundido en la pobreza y el endeudamiento». Siguiendo la senda de clásicos como Günter Wllraff y su Cabeza de turco, la ensayista y activista estadounidense Barbara Ehrenreich dejó su residencia y su trabajo y, a lo largo de varios meses, desempeñó trabajos no cualificados. El resultado es el demoledor ensayo Por cuatro duros. Cómo (no) apañárselas en Estados Unidos.

Por cuatro duros en blog Eva Muñoz, periodista, escritora y creadora de contenidos

 

Leer artículo completo aquí.

 

Textura / Trama / Abstracción

16 domingo Mar 2014

Posted by Eva Muñoz in Arte, Cultura, Una habitación propia

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estrany-de la mota, Fede Montornés, Gonzalo Elvira, José Antonio Hernández-Díez, José Damasceno, Meyer Vaisman, Patricia Esquivias, Sara Ramo, Textura/Trama/Abstracción, Wilfredo Prieto

Estrany de la Mota en blog Eva Muñoz

Tres categorías formales: textura, trama, abstracción. ¿Seguro? ¿Qué es una textura sino un tejido, un texto, una narración? ¿Qué es una trama? Lo más interesante de la exposición comisariada por Fede Montornés que se inauguró ayer en la galería Estrany de la Mota es su permanente y espontánea fuga hacia la narratividad a partir de un planteamiento puramente (o tal vez sólo en apariencia) formal. Una fuga íntimamente vinculada a la naturaleza orgánica a la que remiten las formas y los materiales.

Es una propuesta valiente y muy oportuna esta concepción abiertamente formalista, en un momento en que la supuesta o aparente democratización de la expresión artística tiende a reducirla a experiencia de producción y consumo, a práctica fuertemente vinculada a la definición del yo pero más desde una perspectiva de autocontrol y sometimiento a la moda que de ejercicio de libertad e indagación.

Sin embargo, lo que realmente me ha interpelado de la propuesta de Montornés es que, de algún modo, todas aquellas obras y, desde luego, todas ellas vistas en su conjunto, no hacían sino recordarme, desde la abstracción, que somos seres narrativos. Que precisamos de la creación de narraciones (tramas) que nos sostengan y doten de sentido a nuestra experiencia.

Nos las construimos desde luego con la ropa que vestimos (José Antonio Hernández-Díez), pero también la sucesión de delgadísimos trazos verticales, horizontales y oblicuos alternando el color rojo y negro de los cuadros de Gonzalo Elvira que nos remiten a un código binario, a un sistema de cómputo, contienen una narración en ese afán por registrar el tiempo. Y a su vez, esta última tentativa y la forma gráfica que adopta, sugieren al espectador distintas narraciones, alguna de las cuales podría incluso coincidir con la que el artista nos relata a un grupo de asistentes: que esos dibujos dan forma a una lectura, a un trabajo de investigación de índole personal que parte del descubrimiento de un paralelismo entre los sucesos de la Semana Trágica de Barcelona y otros acaecidos en Buenos Aires, ciudad de la que viene y a la que fueron a parar anarquistas de muy distinta procedencia y que han dejado el color de sus banderas en esos trazos, como el número de las leyes que los condenaron o el cómputo del tiempo que pasaron en prisión… Pero nada de eso importa, es decir, todo eso le importa a Gonzalo Elvira y a los protagonistas de aquellas historias y nos concierne a todos, claro, pero lo que de verdad importa es hallar nuestra propia conexión con esas líneas delgadas como individuos vistos desde muy lejos, dese cualquier otro tiempo o lugar…

La escritura, también el trazo del artista sobre una superficie, es siempre una forma de (re)conocimiento. El persistente trazo de Meyer Vaisman tras lo que parecen marcos de puertas y ventanas y que semeja la trama de un tejido, no es sino su firma mil veces repetida en una incesante búsqueda de reconocimiento, probablemente propio y ajeno, lo que a su vez se abre inevitablemente a la narración de su vida, de su circunstancia… o a la de cualquiera de quienes observamos esa búsqueda.

Narraciones hay también tras los remolinos que succionan las fechas de los calendarios de Sara Ramo o tras esa falda, cabellera o pubis tejido por con tiras de las omnipresentes noticias de economía del periódico, tras los trazos que parten de distintos puntos pero reiteradamente confluyen en uno solo de José Damasceno, y en la huella que queda en lo que parece el mantel de papel de una fiesta infantil de cumpleaños (José Antonio Hernández-Díez). También esos mosaicos de Patricia Esquivias me parecen una suerte de modestos diarios personales en los que, pieza a pieza, va dando cuenta de algo, va componiendo una trama que dé a ver el paso de los días, deja un rastro que persista.

El rastro, la necesidad de pautar el espacio, el tiempo, se expande hasta el suelo de la galería (Wilfredo Prieto)…

Encuentro Albor nº 5

22 miércoles Ene 2014

Posted by Eva Muñoz in Cultura, Una habitación propia

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Albor, David Casassas, Jean-Yves Bériou, Misael Ruiz Albarracín, Sandra Pareja

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Lejos aún la primavera, traigo estos versos de Misael Ruiz Albarracín:

LA OPULENCIA en todas sus formas:

la humilde, del jardín,

un pedazo de queso, unos pocos

amigos y un árbol que dé sombra;

la de los dones del cuerpo

y el mundo, la carne rebosante,

las flores que se abren, los manjares

que son festín de la muerte;

la de la mente chispeando entre

dos ideas, una sílaba

que remite como un rayo subterráneo

a todas las palabras de un hombre;

la del silencio y el vacío, la del

aire que apenas se mueve,

la del olvido, la de la vida

sin huella, la de lo nunca dicho

(opulencias)

No lo conocía. Lo escuché el jueves en el Encuentro Albor nº 5: esas veladas de poesía o narrativa que organiza con tan buen hacer Sandra Pareja, también poeta.

Dijeron sus versos Misael, Jean-Yves Bériou y David Casassas. A Casassas no lo escuché, llegué tarde.

Me gustó mucho Misael. Y fue emocionante oírlo recitar. Su poesía despojada, esencial y carnal a un tiempo, la transparencia que se adensa de vida y se estremece.

Luego Jean-Yves, en un registro tan distinto, evocó con grandísima intensidad aquel paisaje de muerte amarillo, arrasado por el sol… Qué curioso, la muerte que en Gamoneda adopta los colores blanco y negro del frío y del luto castellanos en el poeta que lo vierte al francés se presenta con una forma y un color tan distintos y, sin embargo, ahí, en esa violenta certeza se encuentran…

Y nada más. Leerlos. Ya es muy osado lo que he dicho hasta aquí. Pero léanlos. No hay duda en ello: les alcanzará la intensidad.

Visita a una exposición

19 domingo Ene 2014

Posted by Eva Muñoz in Arte, Cultura, Una habitación propia

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estrany-de la mota, hans-peter feldmann, projectesd, Sergi Aguilar

 

Exposición Sergi Aguilar en blog Eva Muñoz

No sé qué fue. Llegué completamente virgen. Por no saber, no sabía ni el nombre del artista cuya exposición iba a ver. Sencillamente, había quedado allí con F. y sentía curiosidad. Bendita curiosidad. Como no conocía a nadie, salvo a F., que hablaba con amigos o conocidos, pude dedicarme tranquilamente a ver lo que se mostraba, primero sin acompañamiento de ninguna clase, luego con la dosis justa de alcohol que, digámoslo así, derriba barreras a la asociación libre. O tal vez simplemente proporciona una agradable y particular distorsión.

Lo cierto es que me sentí bien. De pronto sentí una gran simpatía, cariño, incluso, por la persona que había hecho aquel trabajo, por el artista, vaya. Digo que no sé qué fue y no pretendo que esto constituya ningún tipo de crítica de arte. Esto es mi cuaderno. Mi diario. Por algún motivo que desconozco sentí que quien había construido y dispuesto aquellos objetos y fotografías en aquella sala trataba de cuidarse, cartografiaba de algún modo el espacio, el espacio a habitar, este espacio inhóspito en el que andamos, lo reconocía, lo humanizaba. Sí, no era tanto una cuestión de reconocer como de humanizar, de hacer del entorno algo que cuide y no que agreda. Y ahí, en ese trabajo de cuidarse, no desde el estéril egoísmo contemporáneo sino desde el reconocimiento de la fragilidad propia y de todos nosotros, es donde sentí una honda simpatía, proximidad, por el creador de aquel mundo precario.

¿Fue el uso de un material como la escayola, como me sugirió F., lo que disparó esa percepción del cuidarse en mi interior? Es probable, ¿por qué no? Pero eso, creo, tendría mucho sentido. Y el tamaño de aquellos suaves montículos blancos, la dimensión de todo, en verdad, la pequeña escala, la delgadez de los hilos, la equilibrada disposición de planos y secciones en la pared, y aquella suerte de refugio endeble, de pequeña dimensión también, una maqueta, a escasos centímetros del suelo, que automáticamente me trajo a los labios el título de aquella película, Take Shelter. Pero esto no era un refugio nuclear construido por un hombre neuróticamente asustado. Aquí había alguien tratando de evitar aquel abismo.

El artista es Sergi Aguilar y la galería es Estrany – de la Mota, de donde procede la fotografía de más arriba. Luego acudimos a otra exposición apenas unos números más arriba o más abajo en el mismo pasaje con naranjos del Ensanche. Allí había otra exposición en miniatura, radicalmente distinta, muy bella: una serie de sellos que reproducían desnudos femeninos de grandes pintores dispuestos en una hilera a lo largo de tres de las paredes de la sala de la galería ProjectesD. Me dijo F. que el autor de la obra, Hans-Peter Feldmann, suele llevar a cabo este tipo de trabajos a partir de series de objetos lo que, en su radical diferencia con lo que acabábamos de ver, me hizo traerlo, no obstante, hacia el mismo territorio sensible, pues aquella colección del artista me transmitía esa misma idea de construirse un espacio propio.  Y pensé que en este tiempo precario e inhóspito en el que vivimos, el arte puede o necesita sin duda expresar el dolor y el desasosiego que ello produce, pero también, por fortuna, algunas maneras de sostenerse.

 

Impresiones de salas navideñas

08 miércoles Ene 2014

Posted by Eva Muñoz in Cine, Cultura, Una habitación propia

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blue jasmine, breaking bad, cine, la vie d'adèle, the counselor, walter mitty

Estas Navidades he ido al cine. He visto The Counselor, La Vie d’Adèle, Blue Jasmine y La vida secreta de Walter Mitty. Y tengo pendiente una nueva cita con Fassbender, que repite a las órdenes de Steve McQueen. Impresiones: Pese al prometedor tándem Ridley Scott – Cormac McCarthy, el mejor cine de acción sigue estando hoy en las series de televisión. The Counselor no está a la altura de Breaking Bad, quizá porque carece de personajes con el carisma de Walter White, su impagable esposa, su cuñado o la mujer de éste. Es cierto que las series ofrecen mucho más espacio para construir esos personajes, para permitirles giros (como la otrora moral señora White reconvertida en blanqueadora del dinero de su esposo, ejecutando su nuevo papel con un celo rayano en el desquicie, al extremo de que el tándem, de una situación dramática evoluciona a una que a mí me resulta casi de ópera bufa, pura astracanada). Ese giro del guión y de los personajes, por ejemplo, que siempre asoma y de pronto se deja ver en distintos momentos de la serie, es una de las marcas de la maestría de la serie de Vince Gilligan: esa facilidad para el cambio de registro, del drama, del horror, al humor más o menos negro. No, The Counselor carece de esa flexibilidad y esa riqueza, de esa capacidad para la sorpresa genuina: nada sorprende, todo es demasiado homogéneo, todo va permanente y constantemente en serio, aún a pesar del histrionismo de personajes como el de Bardem, incluso del de Brad Pitt. Pese al despliegue de recursos fílmicos resulta una película aburrida y poblada de estereotipos, remedos de otros personajes o de sí mismos (Bardem) o de personajes algo pálidos (Fassbender). La comparación no es nada ociosa. Tengo la impresión de que The Counselor va demasiado a la zaga de la serie. No de un modo burdo o descarado, no en su trama, pero si en su aliento, su estilo y hasta su geografía, y no despega, ni de la serie ni de sí misma. De hecho, el cameo de Dean Norris (Hank Schrader, agente de la DEA y cuñado de Walter White) al final de la cinta de Ridley Scott, no hace sino confirmar el tributo.

breaking bad en blog Eva Muñoz

The Counselor en blog Eva Muñoz

De la aclamadísima La Vie d’Adéle, de Abdellatif Kechiche, me quedo con Adéle: tan sensible, tan entregada y sincera, tan bella,  y con la interpretación de Adèle Exarchopoulos. Fuera de ella, que resulta realmente excepcional, la película es sólo correcta, aunque tal vez la película sea ella, pues no es sino la vida de Adèle, los dos primeros capítulos de su vida, según reza el título completo, su adolescencia y su primer amor (y desamor), su paso de la adolescencia a la vida adulta, con la herida que ello comporta. Por cierto que un elemento que me interesó mucho fue ver al personaje de Léa Seydoux comportándose como un auténtico machito ante la infidelidad de Adèle: egótica y despiada. Su egotismo no puede tolerar el engaño, le hace sentirse terriblemente insegura, pese a que una intuya que ella le ha sido infiel a Adèle primero (sino en cuerpo, en alma, desde luego, ya la ha abandonado), que ya no quiere esa relación de pareja porque necesita tener a una supuesta igual: un espejo en el que contemplarse, y que, aunque no sea de modo consciente, está utilizando esa infidelidad para librarse de ella, porque ella ya ha elegido otra pareja y otra vida aunque Adèle aún no lo sepa.

La Vie d'Adèle en blog Eva Muñoz

También adoré a Jasmine, la protagonista de la última entrega de Woody Allen. Y a Cate Blanchet, desde luego, que dota a su personaje de un encanto que no veía desde actrices clásicas como cualquiera de las Hepburn. Jasmine es adorable a pesar de, o precisamente por, ser tan terriblemente superficial, mentirosa… ¡pero lo es tan sincera y felizmente!, sin complejos ni complejidades… aparentes. Porque la falla emerge, ya no cuando su marido se arruina (es uno de esos terroristas financieros que nos han hundido a todos), ni siquiera cuando le es infiel (lo ha sido siempre), sino cuando decide abandonarla como esposa. Porque eso es lo que ella es: la perfecta esposa high class, un bien de consumo de lujo, el complemento que todo hombre poderoso precisa a su lado. Por eso, cuando su marido le anuncia que la deja por una jovencita entra en crisis: una crisis de identidad. Y el modo cómo Blanchet sabe hacer convivir a la esposa perfecta y millonaria y ligera como las burbujas de champán y a la mujer a la que se le ha venido encima toda la tramoya, el modo en que esa especie de Mrs. Hyde emerge en medio de la calle o de una conversación o bajo la ducha sin apenas transición es prodigioso; como es acertado el modo en que Allen construye y hace avanzar toda la película, yuxtaponiendo, de forma simple y sin sofisticación, así como en la realidad acontece, tiempos y parejas: el auge y la rotunda caída, el lujo y la falsedad y endeblez que lo sustenta, en una película que es mucho más gestual que reflexiva, como la propia época que retrata, y que entrega una mirada poco amable acerca de la naturaleza humana y la persistencia de nuestras tendencias e inclinaciones.

blue jasmine en blog eva muñoz

Mucho más halagüeña es La vida secreta de Walter Mitty, dirigida por Ben Stiller: una verdadera y gratísima sorpresa, una película felizmente enamorada del cine, del espectáculo, de la sorpresa, de la necesidad de soñar y de darse la oportunidad de realizar los sueños… En fin, de todas esas cosas tan americanas pero llevadas aquí a la pantalla con una gran frescura y mucho talento para la comedia y para el cine. Una película -esta nueva adaptación de un relato breve devenido en clásico- que contiene una abierta crítica nada sesuda (ni pretendidamente) a la virtualidad y a estos tiempos fagocitadores de procesos, oficios, personas y empresas… Por cierto que me encantó el look que regala a los tres tipos listos (es un decir) que van a manejar la transición hacia la versión digital de la mítica revista “Life” (nótese, por favor, la forma abierta y descarada en que se presentan aquí los juegos y los “recados”): gafapastas, con barba poblada e impecable traje sesentero y jerga marketinera. Sí, la verdadera plaga de hoy, disfrazados de modernos pero los auténticos mantenedores del statu quo: que todo cambie para que todo siga igual. Porque, ¿no se lo había dicho?, empiezo a detestar ese look y a los hombrecillos que lo gastan.

walter mitty en blog eva muñoz

El sentido de la cultura

07 lunes Oct 2013

Posted by Eva Muñoz in Cultura

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antonio monegal, cccb, El sentit de la cultura, la cultura como bien común, marina garcés

Portada El sentido de la cultura en blog Eva Muñoz

Reportaje publicado en el Cultura/s de La Vanguardia (02.10.13). 

El 18 y 19 de septiembre se celebraron en el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona las jornadas El sentit de la cultura, dirigidas por Antonio Monegal, con la intención de abordar el sentido de la cultura más allá de la perspectiva habitual que reduce su valor a un análisis de coste-beneficio. Lo más interesante que escuché: la cultura entendida como bien común. Lo cuento aquí, en un reportaje que escribí por encargo del Cultura/s de La Vanguardia.

Lee el reportaje.

Sagapò

11 miércoles Sep 2013

Posted by Eva Muñoz in Cultura, Libros, Ultramarinos

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Acantilado, Renzo Biasion, Sagapò, Te quiero

Grecia en artículo Sagapò en blog Eva Muñoz

Antes de que termine definitivamente el verano quiero recuperar aquí uno de esos artículos que escribí para publicar en el diario en el que colaboro, lo arrolló el tiempo, y quedó inédito. Se trata de una reseña del conjunto de relatos Sagapò. Te quiero (Acantilado), que escribió el italiano Renzo Biasión tras su experiencia como soldado del ejército de Mussolini durante la Segunda Guerra Mundial, en Grecia. He recordado estos cuentos este verano porque uno de sus rasgos más característicos es la presencia del paisaje, del clima: radicales. Ese clima y ese paisaje extremos y la vaciedad del tiempo constituían el mayor enemigo de aquellos soldados, notablemente más que la población local, que trataba de sobrevivir a la ocupación a base de un férreo desprecio del enemigo/extranjero -como sólo las personas de comunidades locales, cerradas y rurales, son capaces de ejercer- que alternaba con una tolerancia del otro/ocupante. Lo extremo de dichos paisajes hace que a veces se antojen más fantásticos que reales: lunares, hiperrealistas. Esto es especialmente notorio en el relato Katina: la luz cegadora, el barro seco, los despeñaderos y, en medio de ese paisaje trágico, una trágica, memorable historia de amor de dos criaturas sencillas y emocionales: carne de cañón. ¡No se los pierdan! Aquí va lo que escribí para La Vanguardia.

Sagapò en blog Eva Muñoz

No sucede muy a menudo, pero a veces uno se encuentra con autores que tienen la impronta de los clásicos. Y no se trata de que Renzo Biasión (Treviso, 1914 – Florencia, 1996), autor de un único libro, Sagapò (Te quiero), escriba acerca de un acontecimiento que todavía nos concierne, como es la Segunda Guerra Mundial. Lo que nos concierne es su profunda comprensión del ser humano, que refleja desde la cercanía y la generosidad, con un estilo sobrio y despojado de todo afán intelectualista.

Su incursión en la literatura fue accidental. Biasión era profesor de dibujo cuando lo llaman a filas para participar en la ocupación italiana de Grecia: un empeño absurdo del megalómano Mussolini que fue criticado por el propio Hitler. En una situación de notable abandono por parte de los mandos, el mayor enemigo de los soldados italianos parece ser “una degradación que no conocía todavía y que provenía, sin duda, del ambiente físico; del clima; del aburrimiento tan sólo alternado con ritmo exacto por recurrentes momentos de un miedo loco”. En 1943, Biasión es deportado a Alemania y, no teniendo en prisión útiles para pintar, decide dar cuenta de su experiencia a través de un conjunto de relatos que han permanecido hasta ahora inéditos en español. Dice Del Buono, escritor contemporáneo del autor y que firma el prólogo, que estos textos muestran cómo aquellos hombres se las arreglaron para “hacerse con el mínimo de condiciones que cualquier soldado o persona que se encuentre en un estado análogo de coerción trata de procurarse para seguir siendo un hombre”, lo que parece una justa descripción de aquello que estos relatos tienen en común  y que, salvando todas las distancias, los ponen en relación con aquella otra experiencia radical de otro autor italiano convertido en escritor por las circunstancias de la guerra, Primo Levi, que lleva precisamente por título Si esto es un hombre.

La permanencia y la precisión con la que Biasión es capaz de transmitir aquella experiencia concreta de guerra, pero tantas otras cosas: el amor, las ilusiones, la felicidad que proporciona el comer y el beber en una situación de privación, la forma rápida pero definitiva en la que cambia nuestra suerte… amén de su capacidad para crear imágenes, para recrear un paisaje y una luz, y que revela la atenta mirada del pintor, convierten estos relatos en inolvidables.

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